¿Qué hacer con los antojos?

De dónde provienen tus antojos y cómo puedes aprender a controlarlos

¿Qué hacer con los antojos?

¿Has sentido que se apodera de ti una urgencia por comer algún postre o un pan dulce? 

Tal vez te sucede con otros sabores, como lo salado, lo picante o lo crujiente. Y aunque sabes que no es cuestión de vida o muerte (nadie se ha muerto por no saciar un antojo), se siente como si lo fuera.

Los antojos son así de exigentes porque surgen de un desbalance en tu cuerpo. Ese desbalance muchas veces viene de las hormonas o de la microbiota (los millones y millones de bichos que viven en nuestro intestino). Tanto las hormonas como la microbiota le mandan instrucciones al cerebro y por eso los antojos se sienten como una necesidad urgente y legítima de nuestro cuerpo.

Una regla básica

Entre más comas cosas que te hacen daño, más se te van a antojar.

¿Por qué?

Porque refuerzan el desbalance en tu cuerpo que está haciendo que tengas ese antojo en primer lugar. Y porque muchos de estos productos o ingredientes nocivos están diseñados para ser adictivos, para estimular los centros de recompensa en el cerebro de forma que quieras comer más y más. Por ejemplo, hay estudios que muestran que el azúcar puede ser más adictiva que la cocaína. 

¿Y si tus antojos no son tuyos, sino de tu microbiota?

Esa población de bichos que viven dentro de tu cuerpo es numerosísima (en tu cuerpo puede haber hasta 9 bichos por cada célula humana) y es capaz de hacer muchas cosas por sobrevivir. 

Muchos de estos bichos son benéficos y los necesitamos para funcionar todos los días, por ejemplo, de ellos depende el 70% de nuestro sistema inmune. 

Pero hay otros que no nos convienen tanto.

Cuando comemos alimentos procesados y con exceso de azúcares, alimentamos a esa población de bichos “malos”, mientras debilitamos a los “buenos”.

Y esos bichos que no nos convienen pueden manipular a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro para que sintamos esos antojos urgentes:

  • Pueden generar antojos de ingredientes de los que ellos se alimentan
  • Pueden generar antojos de alimentos que debilitan a su competencia
  • Pueden inducir sensaciones de tristeza o ansiedad que nos lleven a comer ciertos alimentos
  • Pueden crear recompensas para reforzar estos antojos, como sensaciones de placer, alterar tu sentido del gusto y hasta desencadenar trastornos alimenticios

¿Y qué tipo de antojos son capaces de crear?

En el mismo curso de “Antojos y atracones”, Aimée comparte algunas de las cepas de bichos (sobre todo bacterias) y sus antojos:

  • Bifidobacteria: fibra
  • Prevotella: carbohidratos
  • Acetobacter: azúcar
  • Bacteroidetes: grasas
  • Candida (hongo): azúcar


No todos estos antojos son “malos”. Por ejemplo, la fibra y las grasas pueden ser muy saludables cuando vienen de fuentes naturales, como el aguacate. La mayoría de las verduras tienen carbohidratos. Pero la comida industrial tiene otros tipos de grasas, carbohidratos y azúcares que son dañinos para el organismo y además crean adicción. Y lo que queremos comer cuando tenemos un antojo urgente generalmente no es apio ni zanahorias, sino papitas, pasteles, frituras, etc. 

¿Qué hacer para combatir estos antojos?

La estrategia más efectiva es aumentar la variedad de bacterias en nuestro organismo. 

Entre mayor sea la variedad de bichos, mejor será toda tu salud, incluyendo el metabolismo.

Está comprobado que una mayor variedad de bacterias se traduce en menos antojos de ingredientes poco saludables. 

¿Por qué? Porque así tu microbiota está equilibrada y las comunidades de bacterias “buenas” son numerosas y saludables, con lo que tendrás más apetito por alimentos frescos y naturales y menos urgencia de comer chatarra.

Algunos pasos clave para tener mayor variedad de bacterias en tu cuerpo:

  1. ¡Mucha variedad! Aimée recomienda por lo menos 15 verduras distintas a la semana; por lo menos 5 hierbas distintas a la semana; por lo menos 5 especias distintas a la semana y no repetir comidas en días consecutivos.
  2. Come alimentos de verdad (que vengan de una granja o de la naturaleza) y deja poco a poco la comida industrial.
  3. Compra en mercados locales y elige frutas y verduras con manchas y con imperfecciones, de distintos tamaños y formas, no las que se ven perfectas e idénticas como en los supermercados.
  4. Incluye un probiótico de excelente calidad, como Be Boulardi, Probiotic Fusion Spheres o Be Microbiome. Si quieres aún más variedad de bacterias, ¡altérnalos en ciclos!
  5. Consume alimentos fermentados, como el kimchi, sauerkraut, kéfir, etc. Si eliges yogurt, que sea casero, de preferencia de cabra o de oveja y que no tenga azúcar ni aditivos.
  6. Consume alimentos ricos en fibra, por ejemplo: ¡todas las verduras!