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Los suplementos pueden ser grandes aliados de nuestra salud, pero sólo si son de calidad impecable. Cada año se revelan listas enormes de suplementos que no contienen lo que prometen o que contienen ingredientes nocivos que no se reportan en la etiqueta.  Estas son algunas guías que pueden ayudarte a encontrar un suplemento de buena calidad: ¿Promete resultados milagrosos?Es común encontrar productos que prometen resultados inmediatos —como pérdida de peso, aumento de músculo o del desempeño sexual— que contienen ingredientes no reportados (como esteroides o fármacos con efectos secundarios).¿Hay información disponible sobre el origen de los ingredientes?Lo ideal es que provengan de alimentos naturales, con el menor procesamiento posible, pues así nuestro organismo puede reconocerlos y aprovecharlos mejor, es decir, tienen mayor “biodisponibilidad”. En cambio, hay ingredientes que se elaboran en laboratorios que nuestro cuerpo no puede reconocer y que simplemente desecha al ir al baño.Los fabricantes que están realmente comprometidos con la calidad de sus suplementos suelen compartir información sobre su origen: en dónde son cultivados estos alimentos, con qué características, cuál es el proceso que siguen, etc.¿Contiene alérgenos, rellenos o ingredientes modificados genéticamente?La etiqueta debería indicar si el suplemento está libre de los alérgenos comunes como trigo, soya, huevo, lácteos,

¿Has imaginado cuántos años vas a vivir? ¿O si tendrás enfermedades o malestares cuando seas mayor? Quizá tu referencia inmediata sea la edad que alcanzaron tus abuelos o tus padres y cómo vivieron esos últimos años. Es frecuente pensar que nuestros genes son el factor más decisivo cuando se trata de longevidad y salud. Sin embargo, hay estudios que analizan pares de gemelos idénticos (con los mismos genes) para identificar si esto es cierto. Y han encontrado que los genes sólo influyen en un 20% en qué tan larga y saludable es la vida de una persona. El otro 80% depende de su estilo de vida. Es una buena noticia: el 80% está en nuestras manos: no sólo para vivir más años, sino para vivir con mayor calidad de vida (por eso queremos retrasar el envejecimiento, los malestares y las enfermedades). No se necesitan estrategias complicadas. Otros estudios han encontrado que quienes siguen las conductas saludables más comunes viven en promedio 12 o 14 años más que el resto de las personas. Esto incluye mantener un peso saludable, hacer ejercicio, no fumar, no beber en exceso, dormir suficiente y comer bien. Por supuesto, si ya llevas a cabo esas conductas saludables básicas, hay prácticas

Los días de verano pueden ser la oportunidad perfecta para animarte a probar las duchas de agua fría. No necesitan ser muy largas y pueden ser muy benéficas para ti. Aquí te contamos algunos de sus beneficios y cómo puedes empezar a incorporarlas en tus días. ¿Por qué agua fría? Porque es un tipo de estrés que puede hacerte más fuerte y retrasar el envejecimiento. Hay estresores saludables y breves —como el ayuno intermitente, el ejercicio intensivo en intervalos cortos o las duchas de agua fría— que estimulan los procesos antienvejecimiento en nuestro cuerpo y fortalecen los genes que promueven la longevidad.  ¿Eres de los que están siempre abrigados? Es común defenderse del frío a toda costa: cerrar las ventanas y cubrirse de pies a cabeza en cuanto se siente el viento más fresco, por temor a resfriarnos. Si lo hacemos así todas las veces, nuestro cuerpo no tiene la oportunidad de fortalecerse y de aprender a adaptarse a temperaturas más frías, y entonces es más probable que nos enfermemos la siguiente vez que nos expongamos al frío. En lugar de proteger a nuestro organismo, podríamos estar debilitándolo. Nuestros ancestros estaban preparados para hacer frente a temperaturas variables. Venimos de un largo linaje de cuerpos saludables

¿Te ha pasado que esperas un viaje con emoción, pero cuando aterrizas te sientes completamente desgastado?  Cuando bajas del avión… tu cuerpo está adolorido, tu piel se ve cansada, tienes poca energía y tu estómago está hinchado o revuelto. No es la manera en la que imaginabas iniciar tu viaje. Te contamos lo que está sucediendo con tu organismo por fuera y por dentro cuando tomas un vuelo, junto con algunas recomendaciones para apoyarlo durante estos procesos y así llegar fresco y lleno de energía.  Algunas cosas que suceden en tu cuerpo cuando viajas en avión: Tu nariz se deshidrata.El sistema inmune empieza en los conductos nasales, que filtran, entibian y humedecen el aire que respiramos, además de que al respirar por la nariz conducimos óxido nítrico (nuestra protección natural ante infecciones) hacia nuestros pulmones. El aire seco del avión obstaculiza estas defensas naturales y puede hacer que respires por la boca, en especial al quedarte dormido. Puede ayudarte usar un spray nasal natural o un spray de propóleo para la garganta.Tus defensas se ven retadas.Durante un vuelo estás más expuesto a virus y bacterias, además de que para tu sistema inmune es un reto funcionar bien cuando hay inflamación, deshidratación y oxidación. Un