Información de contacto

Miami

660  Crandon Blvd, Suite 103, Key Biscayne Fl, 33149

+1 305 868 6850

México DF

Arquímedes 145 PB.
Entrada por Hesidio, Polanco. CDMX

+52 55 5281 7040

+52 (55) 5281 7040
Ciudad de México
+1 (305) 868 68 50
Miami
+52 (55) 5281 7040
Ciudad de México
+1 (305) 868 68 50
Miami

El gluten es la proteína que le da al pan una textura esponjosa y suave, mientras que hace que la masa sea pegajosa. El nombre viene del latín y significa “pegamento”. De ahí vienen palabras como “glue” (en inglés) o “aglutinar”. Está presente en el trigo, la cebada y el centeno, pero todos los cereales (como la avena y el maíz) tienen proteínas muy similares.  El gluten (y proteínas similares) suelen causar inflamación y síntomas como estreñimiento, fatiga, ansiedad, anemia, aumento de peso y problemas en la piel —y a largo plazo pueden contribuir a desencadenar enfermedades crónicas como diabetes, esclerosis, tiroiditis, colitis, Alzheimer, Parkinson, autismo, etc.  ¿El “gluten free” es una moda? No. Aunque el pan se consume desde hace miles de años, el trigo y los granos que comemos ahora no son los mismos que comían nuestros abuelos. Para que los cultivos crezcan más rápido y sean más resistentes a las sequías y a las plagas, se han desarrollado granos híbridos que tienen proteínas que no existían antes y en cantidades mucho mayores (¡pueden tener hasta 50 veces más gluten!). También se utilizan de forma masiva pesticidas, fertilizantes y herbicidas como el glifosato.  Además, el trigo ahora pasa por procesos que permiten

Es una práctica que se originó en Japón, llamada shinrin-yoku o “baño de bosque”. Fue llamada así por un biólogo y psicoterapeuta japonés en los años 80, cuando buscaba un antídoto al burnout ocasionado por el crecimiento del trabajo tecnológico. Consiste en adentrarse en la atmósfera del bosque con atención plena, con calma y presencia, y con la intención de relacionarnos con el mundo natural a través de todos nuestros sentidos. El campo de aromaterapia del bosque Cuando caminamos en el bosque (además de que hay mayor concentración de oxígeno), estamos inmersos en el campo de aromaterapia de los árboles.  Son aceites esenciales volátiles —llamados fitoncidas— que emanan las especies vegetales para comunicarse con su entorno. Estos aceites son los que le dan el olor característico a muchas especies de árboles, como el cedro, el pino, el eucalipto, etc. Al producir un aroma penetrante los árboles logran repeler a ciertas bacterias, hongos e insectos que son sus depredadores, mientras que atraen a otras bacterias, hongos e insectos que necesitan para su polinización y desarrollo. Al mismo tiempo, estos aceites aromáticos tienen efectos benéficos en nuestro organismo, como ayudar a reducir el estrés, activar una repuesta de relajación, regular la presión sanguínea, mejorar la actividad de

Hay una gran cantidad de mitos alrededor del colesterol que están basados en hipótesis que ya han sido refutadas. A pesar de que la ciencia y la evidencia muestran que son falsos, estos mitos siguen repitiéndose, incluso en los noticieros y en los periódicos. Hoy revisamos algunas de estas creencias equivocadas. Mito #1: El colesterol es peligroso. ¿Has escuchado a alguien decir que hay colesterol “bueno” y colesterol “malo”? Es una clasificación poco atinada. El colesterol es una substancia que produce nuestro hígado porque es esencial para nuestra supervivencia. Es la materia prima para construir las membranas de todas nuestras células, que son las murallas que las protegen. También es la materia prima para el cerebro y para todas nuestras hormonas (por eso es esencial tener suficiente colesterol para tener buena fertilidad y una menopausia sin molestias).  Por si fuera poco, el colesterol es la substancia con mayores efectos antiinflamatorios y antienvejecimiento que produce nuestro cuerpo. Cuando sube el colesterol, es porque el cuerpo está produciendo más porque tiene niveles altos de inflamación y necesita proteger el cerebro, producir más hormonas o reconstruir las paredes celulares. ¿Cómo podría ser mala una substancia que nos protege así? Y si al estar alto lo obligamos

¿Has sentido que se apodera de ti una urgencia por comer algún postre o un pan dulce?  Tal vez te sucede con otros sabores, como lo salado, lo picante o lo crujiente. Y aunque sabes que no es cuestión de vida o muerte (nadie se ha muerto por no saciar un antojo), se siente como si lo fuera. Los antojos son así de exigentes porque surgen de un desbalance en tu cuerpo. Ese desbalance muchas veces viene de las hormonas o de la microbiota (los millones y millones de bichos que viven en nuestro intestino). Tanto las hormonas como la microbiota le mandan instrucciones al cerebro y por eso los antojos se sienten como una necesidad urgente y legítima de nuestro cuerpo. Una regla básica En el curso “Antojos y atracones” que pronto estará disponible, Aimée Mirandé, nutrióloga del equipo de Beboon, comparte una regla muy sencilla en torno a los antojos:  Entre más comas cosas que te hacen daño, más se te van a antojar. ¿Por qué? Porque refuerzan el desbalance en tu cuerpo que está haciendo que tengas ese antojo en primer lugar. Y porque muchos de estos productos o ingredientes nocivos están diseñados para ser adictivos, para estimular los centros de recompensa en el