Información de contacto

Miami

660  Crandon Blvd, Suite 103, Key Biscayne Fl, 33149

+1 305 868 6850

México DF

Arquímedes 145 PB.
Entrada por Hesidio, Polanco. CDMX

+52 55 5281 7040

+52 (55) 5281 7040
Ciudad de México
+1 (305) 868 68 50
Miami
+52 (55) 5281 7040
Ciudad de México
+1 (305) 868 68 50
Miami

Si tienes una condición autoinmune, estos son los mejores y peores alimentos para ti.

Muchas de las enfermedades que son frecuentes en nuestra época son enfermedades autoinmunes. 

Esto quiere decir que nuestro sistema inmune detecta un enemigo y produce anticuerpos para defenderse. Pero ese enemigo tiene una estructura parecida a la de algún tejido del cuerpo, como la tiroides, las coyunturas, el tejido conectivo, el cerebro, los ojos o los riñones, por lo que estos tejidos reciben el ataque.

Por ejemplo, cuando una persona tiene tiroiditis de Hashimoto, no significa que su tiroides esté funcionando mal, sino que está recibiendo un ataque de estos anticuerpos. Por eso, es muy importante preguntarnos cuál es el enemigo real que está detonando ese ataque. 

Otros ejemplos de enfermedades autoinmunes son la psoriasis, la artritis reumatoide, la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, la enfermedad celiaca, el vitiligo, la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Sjogren y el lupus. Por otra parte, más del 60% de los cánceres parecen tener una raíz autoinmune. 


¿Los alimentos pueden disminuir o aumentar el ataque?

¡Sí! 

Si sabemos usarlos, pueden ser grandes aliados. Esto es porque casi siempre el ataque del sistema inmune tiene raíces en el sistema digestivo. Por ejemplo, es frecuente que el recubrimiento del intestino esté perforado. Por esas perforaciones se cuelan partículas que no deberían llegar a la sangre. El sistema inmune las identifica y dirige una parte de sus defensas hacia ellas; el problema es que estas partículas pueden parecerse en estructura a las células de ciertos tejidos de nuestro cuerpo, con lo que el ataque llega al objetivo equivocado. Para muchos, este es el caso con las partículas de gluten.

Por eso, es esencial eliminar todos los agresores que pueden estar agravando el ataque contra tus órganos y tejidos. 

Estos son los principales sospechosos que conviene eliminar, de preferencia durante varias semanas o meses:

  • La comida de fábrica o comida procesada, pues está llena de substancias sintéticas que dañan el intestino. Esto incluye cereales comerciales, aceites vegetales industriales, salsas, lácteos de vaca comerciales, embutidos, comida de paquetes, etc.
  • El trigo y el gluten. Se ha vuelto un alimento inflamatorio por las modificaciones genéticas y por los cambios en las prácticas de agricultura para cultivarlo. Por eso provoca reacciones en cada vez más personas, no sólo en los celíacos. Por ejemplo, uno de los hijos de nuestra fundadora, Dr. Patricia Restrepo, tuvo un golpe en la cabeza cuando era pequeño y esto le dejó algunas secuelas, como un tic recurrente. Después de un tiempo identificaron que cuando deja de comer gluten, el tic desaparece, pues se revierte la inflamación cerebral. 
  • Los granos, como arroz, avena, cebada, centeno, cous-cous, maíz, quinoa, sémola, sorgo, amaranto, etc. y las harinas hechas con estos granos. También han sufrido por las prácticas de agricultura y por la modificación genética. El efecto es distinto en cada persona, pero es benéfico eliminarlos durante un tiempo para identificar cuáles son los que detonan reacciones para ti. Puedes comer tostadas hechas con tubérculos como la yuca, el ñame y la arracacha para tener algo crujiente lleno de fibras prebióticas. 
  • La soya y sus derivados, como edamames, tofu, salsa de soya y germen de soya. Es uno de los alimentos más modificados genéticamente y se han identificado efectos adversos al consumirlos. Puedes usar aminos de coco en lugar de la salsa de soya. 
  • La sal refinada. Cámbiala por la sal más natural que encuentres, sin refinar y sin aditivos como el yodo. 
  • El azúcar. Es altamente inflamatoria. Es preferible educar el paladar poco a poco para que no necesite sabores tan dulces. Para hacer la transición, puedes usar miel de abeja local, miel de maple orgánica, fruto del monje, azúcar de coco o estevia (en hojas verdes naturales, no en polvo blanco refinado). 
  • Tus agresores específicos. El cuerpo de cada uno es distinto. Es muy importante conocer cuáles son los alimentos que no le convienen a tu cuerpo. Aquí te compartimos cómo hacer un plan de eliminación para identificarlos. Puede ser que te convenga eliminar además los lácteos, algunas especias, algunas semillas, leguminosas, huevo y alcohol. 

Al mismo tiempo, es importante sí incluir:

Todo lo que sane el tracto digestivo: 

  • Prebióticos: verduras de verdad, orgánicas y frescas. Aquí te contamos todo sobre los prebióticos.
  • Probióticos de excelente calidad, que ayuden a equilibrar al ecosistema de bichos que vive en tu sistema digestivo y que ayudan a todos los aspectos de tu salud. Aquí hay un kit variado que puedes ir rotando para apoyar distintos aspectos de tu microbiota.
  • Caldos de huesos. Son oro para el sistema digestivo, pues el colágeno en forma de gelatina es materia prima para reconstruir las paredes intestinales. Es importante que sea de animales de libre pastoreo, orgánico y de la mejor calidad. Encuentra la receta aquí o consíguelos aquí si estás en México.
  • Verduras cocidas, orgánicas. ¡Muchas variedades de verduras! Es recomendable no excederse con las verduras crudas, pues dependiendo del avance de la enfermedad, pueden agravar la situación. Es mejor cocerlas, saltearlas, hornearlas, etc. 
  • Carnes de libre pastoreo y orgánicas, para asegurarnos de que no tienen antibióticos, hormonas y que no recibieron alimento de mala calidad (con pesticidas, granos modificados, etc.) Puedes incluir carne de animales de aire, de tierra y de agua, como búfalo, venado, pulpo, pato, etc. 
  • Grasas de verdad, en su forma original — como el coco fresco, las aceitunas, las nueces, el aguacate, el ghee orgánico y los aceites de muy buena calidad (aceite de oliva, aceite de coco, aceite de aguacate, etc.)
  • Ayunos. Tienen grandes beneficios para ayudar al sistema digestivo a descansar y a repararse. Aquí te platicamos cómo hacerlos. 
  • Especias. Que sean de excelente calidad, de preferencia orgánicas y de muchas variedades. Son grandes aliadas para recibir los beneficios de los alimentos. 

¿Qué más?

  • Hierbas y glutamina: GI Powder. La glutamina es un aminoácido que ayuda a reparar las paredes digestivas, además de ayudar a disminuir la absorción de toxinas, alérgenos y microbios. 
  • Enzimas: Digest. Facilitan la digestión y absorción de nutrientes. 
  • Apoyo para el hígado y la vesícula: LG Support. Es un multivitamínico que ayuda a la eliminación de grasas y apoya la salud cerebral y digestiva. 
  • Apoyar la inflamación naturalmente: Inflam Support. Es un desinflamatorio de la naturaleza.
  • Meditación y ejercicios de respiración. Son dos herramientas increíbles para regular el estrés y para recuperar el balance de nuestros sistemas. 

Además de estas estrategias de alimentación, es importante investigar si tienes infecciones crónicas, reducir la toxicidad a la que está expuesto tu cuerpo, hacerte análisis para saber si tienes deficiencias de nutrientes (como hierro, complejo B y vitamina D) y tratar las alergias. 

En Beboon podemos ayudarte a mejorar condiciones autoinmunes. Escríbenos si te gustaría agendar una asesoría para revisar tu caso y ayudarte a recuperar tu salud y tu vitalidad. 

Post a Comment